MENSAJE EPISCOPAL EN LA

ASAMBLEA DIOCESANA DE PASTORAL

Centro Universitario Montejo, 9 de junio de 2013

Mérida, Yucatán, México

Saludos.

Estimados hermanos en Jesucristo, nuestro Señor:

La fe en Jesucristo nos ha reunido esta mañana, a representantes de todas las comunidades, movimientos y organismos que integran esta porción del Pueblo Santo de Dios que peregrina en Yucatán, para discernir la voluntad de Dios sobre el paso a dar el próximo AÑO PASTORAL 2013-2014 en nuestro caminar hacia la Casa del Padre.

El 24 de abril de 2011, al convocar el AÑO DE LA FE, el Papa Benedicto nos decía: “La Iglesia en su conjunto, así como sus Pastores, han de ponerse en camino como Cristo para rescatar a los hombres del desierto y conducirlos al lugar de la vida, hacia la amistad con el Hijo de Dios, hacia aquel que nos da la vida y la vida en plenitud”.

Durante el año 2012-2013, hemos reflexionado en los 4 aspectos de la vida del Pueblo de Dios, que nos propone el Catecismo de la Iglesia Católica y nos hemos descubierto y afirmado como un Pueblo que CREE, CELEBRA, VIVE Y ORA.

Hoy, ante las tendencias del mundo que nos llevan al individualismo, al interés por el bien particular por encima del bien común, a la búsqueda del placer y la comodidad, “Dios nos convoca, nos invita a salir del individualismo, de la tendencia a encerrarse en sí mismos y nos llama a ser parte de su familia”, nos decía Su Santidad, el Papa Francisco, el pasado 29 de mayo.

Ya en el Diagnóstico Diocesano, desde el que elaboramos nuestro Plan Diocesano de Pastoral en 1996, mencionábamos esta “pérdida progresiva del sentido comunitario”.

Ante esto, al elaborar el proyecto para el AÑO PASTORAL 2013-2014, descubrimos la importancia de “confrontar las prácticas individualistas con el mensaje del Evangelio”, con el fin de asumir la llamada a conversión que nos hace abrir nuestro corazón e iniciar, con nuestros hermanos, como una sola comunidad de discípulos y misioneros, el seguimiento de  Jesucristo, nuestro Maestro y Salvador.

Al iniciar este Camino de Conversión, 2ª. Etapa de nuestro Plan Diocesano, el pasado 25 de enero, les decía que se trataba, no sólo de un encuentro y una conversión personal al Señor y su mensaje, indispensable ciertamente, sino también de una conversión de la Iglesia de Yucatán, una conversión comunitaria.

El Papa Benedicto decía: “Nadie cree sólo por sí mismo. Nosotros creemos siempre en la Iglesia y con la Iglesia. El Credo es siempre un acto compartido, un dejarse insertar en una comunión de camino, de vida, de palabra, de pensamiento.” “Tener fe es apoyarse en la fe de tus hermanos y que tu fe sirva igualmente de apoyo para los otros…Para el crecimiento de su amistad con Cristo es fundamental reconocer la importancia de su gozosa inserción en las parroquias, comunidades y movimientos, así como la participación en la Eucaristía de cada domingo, la recepción frecuente del sacramento de la Reconciliación, y el cultivo de la oración y meditación de la Palabra de Dios”.

El itinerario de actividades que hemos conocido y reflexionado en esta Asamblea propone que, en las Pequeñas Comunidades Parroquiales, en los Centros Pastorales, en las Parroquias y en las acciones diocesanas, se descubra, en el mensaje del Evangelio, la manera de pensar, los sentimientos y la forma de actuar de Jesús, con el fin de hacernos sus discípulos y aprender a ser hijos del Padre como Él, viviendo la entrega por amor a los demás en el respeto mutuo y la valoración de las diferencias, la complementariedad y la solidaridad, la colaboración y la generosidad.

Se trata de superar los conflictos que hay entre nosotros viviendo un proceso de reconciliación; de superar el aislamiento y la dispersión, llamando a todos al encuentro y a la participación; de superar la desarticulación en la vida y acción pastoral buscando, conscientemente, la complementación y colaboración que, respetando las diferencias, integre la diversidad de aportaciones y enriquezca la vida comunitaria de una sola Iglesia. Se trata de aprender a vivir en el amor, en comunión con Dios y los hermanos, en santidad y unidad.

Así nuestra Iglesia diocesana será una Iglesia Particular inserta en el concierto de las Iglesias Latinoamericanas en Misión Continental y, de manera auténtica, aparecerá como una Iglesia discípula en estado de misión, como nos dice el Documento de Aparecida. Cumplirá su misión de ser “sacramento de la comunión de los hombres con Dios y de los hombres entre sí” y responderá al deseo del Señor: “Que todos sean uno, como tú, Padre, estás en mí y yo en ti; para que el mundo crea”.

Gracias a todos por su participación en esta Asamblea. Sus aportaciones enriquecerán seguramente el itinerario de la acción pastoral de nuestra Iglesia de Yucatán para este AÑO PASTORAL 2013-2014 y, con el trabajo posterior de las diversas Comisiones, encontrarán el cauce para convertirse en realidad.

Agradezco también a todos los que, de diversos modos, han hecho posible la celebración de esta Asamblea Diocesana. Que Dios recompense sus esfuerzos y dedicación.

† EMILIO CARLOS BERLIE BELAUNZARÁN
IV ARZOBISPO DE YUCATÁN

 

¿Qué es la Pastoral?

Tonelli define pastoral como: “la acción multiforme de la comunidad eclesial, animada por el Espíritu Santo, para la actuación en el tiempo del proyecto de salvación de Dios para el hombre y para la historia, en referencia a las concretas situaciones de vida”

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Testimonios

Nuestro Equipo

  • Pbro. Jorge Gabriel Balam Xix
    Pbro. Jorge Gabriel Balam Xix
    Pro Vicario De Pastoral

    Vicario Parroquial
    Direccion: Conocido CP. 97540 Izamal, Yucatán

    Pbro. Jorge Gabriel Balam Xix

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    Parroquia, Rectoría o Capilla
    Señor Jesús de la Divina Misericordia

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