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Vicaría de Pastoral

Arquidiócesis de Yucatán

¿Qué es la Pastoral?

¿Que es la Pastoral?

IMPORTANCIA DE LA PASTORAL

A) LA MISIÓN TRINITARIA DE LA IGLESIA

1. La Iglesia como obra de Dios, brota de la Santísima Trinidad, participando de su misterio de comunión.
2. Esa Comunión de Dios Trinidad es lo que da fundamento a la comunidad y comunión de la Iglesia, que es el Pueblo de Dios congregado por la Unidad del Padre, del Hijo y del Espíritu Santo (LG 4).
3. La Iglesia es también el Cuerpo de Cristo, participa por ello de la misión que Él tiene, pues así como el Padre ha enviado a su Hijo, así ahora Él nos envía a continuar con su obra de salvación guiados por la luz de su Espíritu (Jn 20, 21). De tal manera que el envío que ha recibido la Iglesia radica en el envío que ha recibido Jesús, su único maestro.
4. Del misterio Trinitario se desprende que la misión de la Iglesia sea para todo el pueblo de Dios, en cuanto Cuerpo de Cristo, convirtiéndose éste en destinatario, pero también sujeto de la misión; de aquí podemos comprender la llamada a ser una Iglesia evangelizada y evangelizadora.
5. Comprender esta realidad significa entender que todos los bautizados, al participar del sacerdocio bautismal, somos destinatarios y sujetos de la misión de la Iglesia. De ahí la necesidad de superar visiones eclesiales que separan a los pastores del resto de los fieles, como si los primeros fueran sujetos activos de la pastoral y los otros sujetos pasivos.
6. Como bautizados, estamos integrados al único pueblo de Dios, congregado a través de la Iglesia, en éste todos somos hechos partícipes, cada uno a su modo del oficio sacerdotal, profético y real de Cristo (LG 31).
7. De aquí se desprende la eclesiología del Vaticano II, de Comunión y Participación, por la cual toda la Iglesia, Pueblo de Dios, participa del misterio de la misión trinitaria y está llamada a empeñarse cada día con mayor urgencia por una evangelización dentro y fuera de la misma (EN 14).

B) LA MISIÓN DE JESÚS, MISIÓN DE LA IGLESIA

1. “No he venido por mi propia cuenta, sino que Dios me envió” (Jn. 8-42). En el centro de la conciencia misionera del Hijo estaba la convicción de ser enviado por el Padre amoroso: era el Mensaje vivo de Dios, la Palabra, la Misión encarnada (IPM 14). El origen de la misión es Dios Padre que ha elegido y consagrado a su pueblo para realizarla. La Iglesia es la comunidad que Dios Padre se ha elegido mediante su Hijo Jesucristo. Es también la comunidad que Dios Hijo ha consagrado y habilitado para la misión al derramar sobre ella su Espíritu (MP 43).
2. La misión consiste en anunciar a Jesucristo, centro y contenido del Reino de Dios, presencia salvadora que es vida, verdad, justicia, paz y amor para toda la humanidad.
3. La Misión Permanente, opción pastoral de nuestra Comunidad Arquidiocesana, no es una actividad pastoral más, sino una llamada providencial para sumarnos a la misión que el Padre ha confiado en su Hijo Jesucristo y Él a su Iglesia.

C) LA MISIÓN DE TODOS LOS BAUTIZADOS

Todo fiel Cristiano, por estar incorporado a Cristo mediante el bautismo, está llamado a participar en la misión evangelizadora de la Iglesia. Todos los cristianos deben prestar su ayuda a la difusión del Evangelio, cada uno según sus posibilidades, sus talentos, su carisma y su ministerio en la Iglesia (AG 28). <<La orden dada a los Doce: “Vayan y proclamen la Buena Nueva” vale también, aunque de manera diversa, para todos los cristianos…>> (NE 13).

D) MISIÓN Y NUEVA EVANGELIZACIÓN

Dentro de la gran misión de la Iglesia se distingue la misión <<Ad Gentes>>, o sea, a quienes no tienen la fe cristiana; la atención pastoral y la Nueva Evangelización. Ésta es descrita como <<una situación intermedia que se da (entre la misión ad gentes y la atención pastoral)… donde grupos enteros de bautizados han perdido el sentido vivo de la fe o incluso no se reconocen ya como miembros de la Iglesia, llevando una existencia alejada de Cristo y de su Evangelio>> (RM 33).

E) LA PASTORAL

Teniendo en cuenta esta misión de la Iglesia, que tiene como fundamento a Cristo que la llama e impulsa a evangelizar podemos hablar de lo que se entiende por pastoral.

1.-¿QUÉ ES PASTORAL?

Tonelli define pastoral como: “la acción multiforme de la comunidad eclesial, animada por el Espíritu Santo, para la actuación en el tiempo del proyecto de salvación de Dios para el hombre y para la historia, en referencia a las concretas situaciones de vida”

Según Juan Bautista Capellaro (p115), la pastoral es, “la actividad de la Iglesia, orgánica y jerárquica, a favor de un hombre concreto” . En una mira de conjunto en la experiencia pastoral, se define como:
 El servicio propio de la Iglesia.
 A las personas y a la comunidad-pueblo.
 De un tiempo (época) y de un lugar (cultura).
 Para que respondan progresivamente a su vocación, a la comunión con Dios y a la santidad,
 como personas y como comunidad-pueblo,
 y alcancen la salvación-liberación en Cristo y acontezca y se dilate el reino de Dios.

Es una realidad compleja que incluye básicamente el proyecto salvador del Padre, cumplido en Jesús y proclamado por el ministerio de la Iglesia, la cual se propone a sí misma como un sacramento al servicio del Reino, presente en el mundo, en la historia y en el corazón de cada hombre y de cada mujer.

Detallando lo anterior podría decirse que la Pastoral:

• Es la Iglesia en acto histórico de salvación como sujeto colectivo del ministerio pastoral, con un estilo de presencia en el mundo fundada en la palabra de Dios y en su Espíritu.
• Es la expresión concreta y encarnada de los valores del Evangelio como llamado a la conversión y propuesta para edificar la Vida desde Cristo.
• Es praxis diaconal, servicio, compromiso, entrega, testimonio de la comunidad cristiana a la manera de Jesús, principio, centro, modelo y término de toda Pastoral.
• Es Ministerio fundamental que busca realizar un proyecto de hombre, de Iglesia y de sociedad inspirado en el Evangelio.

Para vivir esta experiencia pastoral tenemos que conocer las grandes columnas que la sustentan.

LAS GRANDES COLUMNAS DE LA PASTORAL.

“Uno de los problemas en la vida es el desequilibrio en el que frecuentemente caemos y que provoca un desajuste proveniente de una visión incompleta de las cosas y de una incapacidad para darle a cada una el lugar y el valor que le corresponden”. El desequilibrio suele aparecer cuando solo nos preocupamos por una realidad, olvidando otras que también lo son. Se presenta cuando damos toda la importancia a un aspecto de las cosas, miramos en una sola dirección o nuestro interés se queda atrapado en un trozo de la realidad.

“El ministerio pastoral también está expuesto a muchos desequilibrios que lo afectan profundamente y le impiden realizarse en forma armoniosa e integral. Los resultados del desequilibrio: se hacen las cosas a medias, no se aprovechan todos los recursos, se crean tensiones inútiles, hay una actitud de exclusión hacia los que tratan de ver la realidad de manera más completa e integral; se cae en la confusión, y se renuncia a la realización de proyectos donde todos puedan aportar su palabra, su experiencia y su sabiduría en concordia”.

El Ministerio de cada pastor, de cada agente de pastoral y de la comunidad entera se nutre vitalmente, tiene sus raíces y encuentra su punto de equilibrio en la convicción de que la pastoral es al mismo tiempo tres cosas: una praxis a favor de la comunidad, una tarea de estudio y reflexión continua y una espiritualidad fundada en la experiencia de Dios.

Nadie duda que la Pastoral sea una praxis, es decir, un compromiso práctico y concreto, una tarea, un servicio y una actividad a favor de las personas, las comunidades, los grupos, las Parroquias, las instituciones, de acuerdo a la vocación, los carismas y las responsabilidades que a cada uno se le han entregado. El pastor o agente de pastoral que no vive la Pastoral de esta manera, difícilmente podría realizar acciones en verdad útiles. Le faltaría conocer, a través del contacto personal e inmediato, las riquezas y las carencias, la fuerza y la debilidad, las posibilidades y los límites de aquellos a quienes sirve pastoralmente. Esto lo llevaría a cometer errores irreparables. Quien no asume los caminos del pueblo y no participa solidariamente en sus aspiraciones y proyectos difícilmente podrá tener autoridad y credibilidad.

La Pastoral es también una tarea de estudio y reflexión continua, lo que significa que la praxis y la actividad no bastan. Está también el estudio, el análisis de la realidad y la Investigación. La Pastoral también se apoya en bases y principios científicos que nacen tanto de las ciencias divinas como de las ciencias humanas. La Pastoral misma es una ciencia teológica que tiene sus fundamentos para no convertirse en una pura acción empírica, de intuiciones, de corazonadas, de improvisaciones o de gustos personales. La mediocridad y la superficialidad con que a veces se realiza la Pastoral, procede en muchos casos del escaso estudio y de la poca o nula reflexión. Quién no nutre con ellos su Ministerio pastoral pronto se vuelve un repetitivo, superado por la realidad, sin creatividad, aburrido y conformista, poco actualizado y desprovisto de recursos para hacer frente a los nuevos problemas que cada día van surgiendo en nuestro mundo.

La Pastoral es finalmente una espiritualidad. La Práctica pastoral, la ciencia y el estudio serían insuficientes si no están vinculados a la experiencia de Dios, de donde nacen los valores, las convicciones y las motivaciones profundas. Es superficial la Práctica y es vacía la ciencia si no se nutren del Misterio de Dios que va realizando su designio salvador a través de las acciones humanas, de las palabras, de los gestos, de las actitudes y servicios que prestamos a los demás. Se diría que aquí reside el sentido más profundo del Ministerio pastoral que realizamos. No asumir esta exigencia es exponerse a una actividad sin la savia que brota de las raíces de la fe.

La Pastoral tiene necesidad de armonizar con la misma urgencia estas tres columnas vitales, si desea obtener equilibrio y solidez.

Cuando un pastor o agente de pastoral se confía únicamente en su práctica y en su actividad desbordante, pronto cae en el activismo superficial de un trabajo que se vuelve un fin en si mismo, cuando sólo atiende a la reflexión y al estudio, rápidamente cae en la erudición, en la teoría y en la ideología que dicta normas para los demás, pero sin comprobar si son realmente posibles. Cuando se preocupa por fundar su pastoral sólo en su espiritualidad, pronto hace de su Ministerio un quehacer desencarnado y providencialista, que confía temerariamente todo a la gracia de Dios, de quién espera apoyo hasta para las propias imprudencias pastorales.

Ignorar algunas de estas tres columnas es quedarse a la mitad del camino. Necesitamos renovar nuestra mentalidad.

3.- La Pastoral, antes de ser un problema práctico, es un problema de mentalidad teológica

Frecuentemente se piensa que la pastoral no avanza y no se renueva, porque los pastores y los agentes de la pastoral son incapaces, les falta formación, no tienen medios suficientes, no saben organizarse, no tienen sensibilidad a los desafíos de la realidad, se ven atrapados por multitud de miedos o de plano no están dispuestos a promover ninguna clase de renovación o de cambio. Y es probable que allí resida gran parte del estancamiento y de la mediocridad que a menudo vemos en las tareas pastorales de muchos.

Sin embargo, vale la pena buscar un origen más profundo, que explique mejor las actitudes que impiden la realización de una pastoral más adecuada a nuestro tiempo. Y aquí nos vamos a encontrar con que muchos quieren dar más actualidad, profundidad, calidad, dinamismo y eficacia a su pastoral.

Ahora bien, no parece posible actualizar ni renovar en serio un estilo de trabajo pastoral si primero no nos atrevemos a examinar la manera como estamos pensando e interpretando la fe en cosas tan importantes como la iglesia, los ministerios, la persona de Jesús, la Palabra de Dios, la historia donde Dios se revela, el mundo donde hacemos el camino de la fe, etc. Y es que la interpretación que hacemos de todo eso inevitablemente se va a reflejar en nuestras tareas pastorales. Por ejemplo, el Pastor que dice: en mi comunidad yo soy el único que toma las decisiones, está entendiendo la autoridad como una imposición.

El concilio Vaticano II marcó con toda claridad este criterio, al revisar primero la manera como Iglesia entendía su fe (mentalidad teológica), antes de querer renovar su vida y su acción Pastoral. Dicho criterio no siempre fue asumido con todas sus consecuencias por los creyentes, los pastores y los agentes de la Pastoral. Cuando en una época se dijo que se buscaba una Iglesia en estado permanente de renovación (Ecclesia semper reformanda), muchos pensaron inmediatamente que se trataba del trabajo, de los métodos, de la Organización, olvidando que detrás de todo, estaban primeramente las mentalidades, las actitudes y el conocimiento de las nuevas situaciones que viven los hombres de nuestro tiempo.

El documento de Puebla afirma con mucha sabiduría que todo el que trabaja en la Pastoral transmite la imagen que él tiene de la Iglesia (995). Los problemas empiezan cuando se pregunta ¿Cuál imagen de Iglesia se quiere transmitir? ¿Qué clase de iglesia se quiere edificar? ¿Cómo se vive y se interpreta la Iglesia ¿Qué se pretende anunciar y promover?

Porque se debe reconocer con toda lealtad que no cualquier idea sobre la Iglesia es buena para responder a las exigencias de una Pastoral que integre los grandes valores revelados por Jesús en su Ministerio. Hay ideas de la Iglesia demasiado clericales, institucionales y centralistas, otras muy espirituales, tradicionales o desencarnadas de la vida y otras excesivamente volcadas a lo temporal, humano y social, excluyendo otra clase de valores. Todo el mundo sabe que las formas incompletas y parciales de entender las cosas sólo pueden dar resultados parciales en el campo de las actividades.

Algunas consecuencias importantes se desprenden de lo anterior y podrían expresarse de la siguiente manera:

• La Pastoral es la expresión práctica de la forma como cada uno interpreta la fe. Contiene y manifiesta la mentalidad teológica sobre las cosas de la fe.
• La Pastoral necesita estar siempre acompañada por la mejor forma de interpretar la fe. Exige una continua revisión de nuestras maneras de atenderla para ver si están de acuerdo con lo que buscamos en la acción pastoral.
• Si no revisamos la manera de atender las cosas de la fe, sino aclaramos nuestra mentalidad teológica, podemos estarle pidiendo a nuestra teología algo que de ninguna manera nos puede dar en el quehacer Pastoral.

“Querer una Pastoral nueva sin cambio de mentalidad sería como pretender vino nuevo en vasijas rotas”.

4.- LAS CLAVES DEL CAMBIO PASTORAL

 

En los años que siguieron al Concilio Vaticano II se habló mucho de la necesidad de promover cambios si se quería tomar en serio la relación y el diálogo con la Iglesia y el mundo contemporáneo. Y se hizo ciertamente mucho, aunque no sin resistencias y miedos. Pareció que por fin los cambios necesarios ocupaban su lugar necesario en la Iglesia.
Sin embargo con el correr del tiempo –30 años- se vio que la tarea era más complicada y difícil de lo que se creyó en un principio. Cambiaron muchas cosas pero otras quedaron intocables. Por ejemplo en el campo de la Pastoral el cambio surgió como un aire fresco y como un desafío apremiante. Se supo desde el principio que era condición indispensable liberarse de ataduras que hicieron de la Pastoral algo verdaderamente envejecido, anacrónico.

Ahora bien. Hoy se sabe con más claridad que en todo cambio Pastoral significativo deben implicarse al mismo tiempo: las personas, las estructuras y los métodos. La experiencia ha demostrado ampliamente que el cambio Pastoral no se dará nunca mientras alguna de estas tres realidades quede intocable.

a.- Las Personas
El problema del cambio pastoral en las personas es profundo y muy complejo. Quién no está dispuesto a que le toquen su personalidad pastoral lo más probable es que frenará todo intento de cambio. Por personalidad pastoral hay que entender las mentalidades, los criterios, las actitudes, los hábitos, los valores, las relaciones y las opciones que son como el soporte del quehacer Pastoral.

Se trata de afectar algo verdaderamente sustancial. No basta con revestir de ropajes nuevos algo que ya está atrofiado. En el fondo se trata de una conversión Pastoral. (Santo Domingo no. 30).

b.- Las estructuras
Suelen ser formas prácticas de organizarse para realizar actividades con eficacia. Es un hecho que las estructuras, aunque necesarias en toda convivencia, son realidades poco populares en nuestra época. A muchos les resulta difícil aceptarlas en la vida de la Iglesia. Les parece que sofocan la libertad y quitan la espontaneidad a la vida.

Sin embargo, toda estructura debe promover la libertad, servir a la comunión y al Espíritu. Esa es su función primordial. De no ser así pierde su razón de ser, porque se pone por encima de la persona. La libertad sabiamente encauzada es fecunda y constructiva, pero sin cauce es camino de anarquía.

c.- Los métodos
Los métodos son opciones operativas para el cambio. Son formas de acción práctica con las cuales actuamos sobre la realidad para transformarla en el sentido que deseamos.
En Pastoral los métodos no son únicamente instrumentos o técnicas que sirven de herramientas para el trabajo, son también enfoques y valores que en ellos se encarnan y que se reflejan en los estilos y formas de trabajo. Utilizar un método es ya una opción que se hace.

Estas son las claves del cambio Pastoral. Pero han de verse afectadas al mismo tiempo las tres. Si alguna queda fuera no habrá cambio. O caminan todas en forma armoniosa o no camina ninguna. Se requiere sabiduría, audacia y lucidez.

OPCIONES FUNDAMENTALES DE LA PASTORAL

Cuando se elabora un plan (como el Plan Diocesano de Pastoral), es necesario conocer los requisitos fundamentales, que en este caso se llaman Opciones Fundamentales, que nos ayudarán a que nuestro plan salga a la medida y con la precisión necesaria.

Las Opciones Fundamentales que rigen nuestro PDP surgen del discernimiento de las alternativas que nos presenta la realidad (desde lo que conocemos y desde las nuevas corrientes de acción que el Espíritu Santo suscita en la Iglesia). Dicho discernimiento es iluminado por el magisterio de la Iglesia a través de sus documentos pastorales. Existen cinco opciones fundamentales:

• Opción I: El Sujeto de la Acción es el Pueblo de Dios.
• Opción II: La Evangelización como Itinerario de Fe.
• Opción III: La Pedagogía por Utilizar en la Acción Pastoral es la de Confrontar la Vida con el Evangelio,
• Opción IV: La Acción Pastoral se Expresa en Estructuras Comunitarias y las Promueve.
• Opción V: El Destinatario de la Acción es: el Pueblo de Dios como Conjunto.

Las opciones pastorales fundamentales son indispensables para verificar la coherencia interna de nuestros programas pastorales o para descubrir contradicciones de los elementos que los constituyen.

También son necesarias estas opciones como criterios o claves para no perderse durante el desarrollo de la acción. Muchas veces sucede que la dinámica de la acción obliga a hacer ajustes de última hora. En estos casos, las opciones sirven para saber, a “simple vista” si las innovaciones que se introducen, en el desarrollo de la acción no están desviando lo que se quiere conseguir.

Finalmente, las opciones también sirven para hacer la evaluación de la acción, o sea, para ver si lo que se obtuvo después de realizado todo el proceso de la acción, está en la misma línea de lo que se iba obteniendo en cada uno de los pasos. En otras palabras sirven para verificar la coherencia de los resultados.

En síntesis:

 EL PUEBLO DE DIOS
 REALIZA SU ACCION EVANGELIZADORA COMO ITINERARIO DE FE (CATECUMENADO)
 A TRAVES DE LA CONFRONTACION DE SU VIDA CON EL EVANGELIO,
 EN UNA ESTRUCTURA COMUNITARIA EN LA QUE
 TODOS LOS BAUTIZADOS COMO CONJUNTO SON LOS DESTINATARIOS.

AFIRMACIONES DE LA PASTORAL.

PRIMERA AFIRMACIÓN:

“La pastoral ante todo, es un acto de fe en la presencia operante de Dios en la historia o de fe en la historia como lugar teológico de la presencia de Dios.”

Es la fe en la acción. No se trata de cambiar la fe, sino de replantearnos cuál es nuestra visión de ella o mejor cuál es la fe que intentamos expresar en la acción. De esta visión de fe depende nuestra acción pastoral y los resultados o respuesta a nuestra convocación.

Por lo tanto la Pastoral, es la fe en Cristo resucitado. Signo eficaz de la nueva presencia de Dios en el mundo. Es la fe en el Espíritu Santo, cuya acción llega aún a aquellos que no lo conocen. Es la fe en la voluntad salvífica de Dios, expresada en su proyecto del Reino que busca incluir a todos, que en todos reine Dios.

Es la fe en Dios no solo trascendente, sino también encarnado, por eso es una fe que cree en que las semillas del Verbo están presentes en este mundo, que cree en la posibilidad de frutos mejores aquí y ahora. Es una fe creativamente renovada, constante e insistente en el anuncio de la Palabra. Es una fe que trata de ser operante en la caridad. Es la caridad pastoral de los agentes que tratan de unirse a Cristo en la donación de sí mismos. Es la caridad de los religiosos que viven más y más para Cristo y su Cuerpo Místico que es la Iglesia.

Es la fe en la Trinidad. Es consecuentemente la fe en cada persona, cada grupo, cada pueblo, fe en que tienen capacidad radical de recuperación o superación. Amor que lleva a creer que el misterio de la iniquidad esta ya inicialmente vencido, que la fuerza del mal no es superior a la del bien.

Por todo ello, la pastoral es un acto de fe, de esperanza y caridad para un pueblo amado por Dios. La pastoral no es otra cosa que el acto de fe de la Iglesia que hace posible que Dios siga viviendo en la humanidad, que el Evangelio se encarne.

SEGUNDA AFIRMACIÓN:

“La pastoral debe partir de la lectura de los signos de la presencia de Dios en la historia.”

La fe en Dios presente en la historia por el Espíritu de Jesús se expresa en una primera acción: la lectura de los signos de esta presencia. Se trata de penetrar en la realidad más allá de sus aspectos fenomenológicos para descubrir su sentido histórico siempre ambivalente, y más en profundidad su sentido en Cristo. ¿Cómo se desarrolla el Plan de Dios aquí y ahora?

Esto exige:
El análisis de la realidad. Es decir: conocer la situación de un tiempo y de un lugar, sus antecedentes y repercusiones. Que se deben interpretar a la luz de la fe. Ver cómo estos acontecimientos aparecen en la Palabra de Dios. Discernir según el Evangelio los acontecimientos, para descubrir los signos de la presencia de Dios o los signos de la presencia del misterio de la iniquidad.
Igualmente exige obediencia a la Iglesia. Secundar esa voluntad, renovarse para conformarse con ella y así crecer en la autenticidad al servicio de todos los hombres.

La pastoral es ante todo, el ejercicio de la función profética de la Iglesia; es reflexión-oración sobre la realidad para descubrir la presencia de Dios operante en ella.

TERCERA AFIRMACIÓN:

“La pastoral es entonces, un servicio a Dios en el hombre y al hombre en su relación con Dios. No se trata de hacer cosas buenas por los demás sino lo que los otros necesitan para responder a Dios y así cumplir su vocación. Es un acto de caridad teologal.”

La Iglesia plantea hoy la pastoral como un servicio. Sin embargo en muchas ocasiones el llamado servicio tiene formas de dominio.

Cristo dejó la forma de Dios para asumir en todo, menos en el pecado, la forma de hombre… por lo que las tres actitudes fundamentales del servicio son: encarnación, esclavitud y anonadamiento; actitudes que debe asumir la Iglesia imitando a su Señor. La Iglesia ha de encarnarse aceptando su condición de fragilidad humana, por lo que debe de caminar en la humildad y en la conversión. Debe hacerse esclava, dejándose guiar por el Espíritu Santo y la voluntad de Dios. No cabe a la Iglesia ejercer su ministerio por el dominio o por la superioridad sino por el anonadamiento: es decir, negación de su propia voluntad, de sus propios intereses y seguridad.

Para ello la pastoral debe ser encarnada, no en condición de superioridad o de dominio sino de subordinación al misterio de salvación. Debe servir al hombre para que dé el paso posible, respetando el ritmo de crecimiento con la pedagogía con que Dios salvó a su pueblo elegido. El decir y hacer de la pastoral no está en Dios mismo ni en el hombre, sino en lo que sirve al encuentro de ambos. A esto deben subordinarse el lenguaje, los gestos y las estructuras pastorales.

La pastoral no es un servicio que la Iglesia realiza en nombre propio, sino la servidora del Reino de Dios. Su misión es extender el Reino de Dios iniciado por Cristo mediante la evangelización.

La pastoral debe evitar expresar a un Dios no hecho hombre o servir a un hombre no tocado por la presencia de Dios. La pastoral es amor que crea un hombre nuevo, portador de la nueva esperanza. Es amor desinteresado dispuesto a perder todo.

La Iglesia debe abrirse a una permanente autocrítica de su pastoral para vivir una permanente conversión, para adecuarse y renovarse. Sólo así puede ser discípula de Cristo.

CUARTA AFIRMACIÓN:

“La finalidad de la pastoral es que todo hombre como persona, grupo o pueblo, dé su respuesta libre a la Buena Nueva y alcance su plenitud personal y comunitaria; es decir, la comunión con Dios. Esta plenitud vivida en la caridad es la santidad a la que todos están llamados como personas y como comunidad o pueblo de Dios.”

Esta afirmación se refiere al horizonte de la pastoral.

La dimensión misionera exige el anuncio a todos los hombres. Ponerlo frente a su propia responsabilidad de optar o no por Dios, suscitando, motivando y animándolo a dar una respuesta libre.
Si pensamos en la finalidad de la pastoral como la adhesión libre y consciente al Evangelio, no puede conformarse con una respuesta ocasional o parcial sino que a partir de la primera respuesta, iniciar un proceso por el que la persona llegue a ser un hombre nuevo.

“La voluntad de Dios ha sido santificar y salvar a los hombres, no aisladamente, sino constituyendo un pueblo que le confesara en verdad y le sirviera santamente” L.G. 9. Por ello es tan importante la evangelización de la cultura. “La Iglesia trata de alcanzar y transformar con la fuerza del Evangelio los criterios de juicio, los valores determinantes, los puntos de interés, las líneas de pensamiento, las fuentes inspiradoras y los modelos de vida de la humanidad que está en contraste con la Palabra de Dios y con el designio de salvación” E.N. 18-20

La pastoral debe servir al crecimiento y la conversión permanente como medio en el que se realiza la santidad de las personas y de la comunidad-pueblo. Servicio que crea las condiciones y ofrece los medios para una progresiva transformación en Cristo.

QUINTA AFIRMACIÓN:

“El servicio de la pastoral es propio no sólo de la jerarquía, sino del todo el pueblo de Dios, según los propios ministerios, dones y carismas. El pueblo de Dios y cada cristiano es responsable de todo el Evangelio para todos los hombres.”

Esta afirmación que desde la doctrina es tan obvia, no lo es tanto desde la práctica. Para muchos, la pastoral es el servicio de unos cuantos a quienes llamamos “agentes de pastoral” , afirmamos que todo el pueblo es agente y no sólo destinatario de la pastoral, pero nuestra organización lo contradice.

La responsabilidad del pueblo de ser agente de pastoral, es un derecho de todo cristiano fundado en el bautismo, por el que está capacitado para interpretar la vida desde la fe (profecía), a ofrecer sacrificios espirituales (sacerdocio) y a anunciar el Evangelio y transformar las realidades humanas según el mismo (realeza).

Esto exige la creación de estructuras de participación que canalicen y faciliten el cumplimiento de esta responsabilidad de todo el pueblo cristiano.

Ahora bien, esta misión cada uno la realiza de forma diferenciada y específica, según los ministerios y dones dados por el Espíritu. De aquí, que la diversidad de servicios deba coordinarse en una unidad orgánica de acción pastoral, que determine la finalidad de la acción de todos en un objetivo,

Para todo esto se requiere un método de planificación que promueva las estructuras que propicien la participación de todos y permita la organización del conjunto de las acciones, medios e instrumentos en orden a los fines y objetivos elegidos.

SEXTA AFIRMACIÓN:

“El servicio de la pastoral se realiza mediante la Palabra, la Liturgia, la oración y la fraternidad. En cuanto son también instrumentos de la pastoral, deben ser valorados y aprovechados en su capacidad pedagógica para la creación progresiva o formación de la comunidad eclesial.”

El principio teológico afirma: los sacramentos son para el hombre. La palabra debe ser ordenada para ser escuchada y acogida por un hombre concreto. También la fraternidad es de hombres concretos y en situaciones determinadas.

La Palabra debe iluminar las situaciones humanas y los acontecimientos de vida para descubrir en ellos la presencia o ausencia de Dios, tomando como fuente principal la Sagrada Escritura, dirigiéndose en forma simultanea a los grupos y a las multitudes, a través de los medios de comunicación social como canales que, estén al alcance de la gente más sencilla.
La liturgia ha de considerar el dinamismo creador de la religiosidad popular para encarnarse. También se debe revitalizar la fuerza de los signos, según la enorme creatividad que permite la renovación litúrgica sin apartarse de las normas establecidas.

La auténtica fraternidad cristiana y el Reino de Dios, son evidentes cuando “los pobres son evangelizados”. Asumir que son los portadores de la esperanza y en quienes el Espíritu puede revelar más que en los otros las expectativas mesiánicas de un futuro mejor, ya que son ellos quienes por no tener nada que perder, todo lo deben esperar. La opción por los pobres no es para tranquilizar nuestra conciencia, sino para convertirse al don de si.

Entonces la pastoral debe organizarse de modo que los pobres sean el ámbito privilegiado donde leer los signos de los tiempos y donde la comunidad se educa para el servicio; y aprende de la pobreza evangélica mientras procura solucionar las necesidades materiales, morales y espirituales.

SÉPTIMA AFIRMACIÓN:

“La autenticidad de la pastoral exige, como condición indispensable, estructuras de comunión y participación y métodos de reflexión y análisis, de discernimiento, de planificación y de evaluación. La pastoral debe ser orgánica y planificada”.

Las estructuras las entendemos como el modo concreto de organizar la vida y las relaciones eclesiales de acuerdo a ciertos valores, a un espíritu. Nacen de la conciencia humana, que tiene necesidad de un medio histórico concreto para expresarse y su función es la de servir a dicha conciencia. Las estructuras son para el hombre, y como “medios” que son, constituyen un límite y una posibilidad: valen tanto cuanto sirven a las personas para expresarse, para vivir y con-vivir. Son intrínsecamente relativas y al mismo tiempo necesarias. De aquí que sus características sean, autenticidad: han de ser expresión real de un contenido; funcionalidad: han de servir para vivir plenamente algún valor; flexibilidad: han de adaptarse al momento de la vida del grupo.

Sin planificación no hay una comunidad dinámica. Pero la planificación no es una mera técnica para la acción sino que se encuadra dentro de un proceso más general de discernimiento de la voluntad de Dios en orden a la elección de lo que “aquí y ahora” parece lo mejor posible. Escuchar la Palabra de Dios y ponerla en práctica, como comunidad, es lo que da sentido a la planificación. Entonces planificar y llevar a la práctica lo planificado constituye un estilo de vida evangélica.

La Pastoral planificada es la respuesta específica consciente e intencional a las necesidades de la evangelización. Deberá realizarse en un proceso de participación en todos los niveles de las comunidades y personas interesadas, educándolas en la metodología de análisis de la realidad para la reflexión sobre dicha realidad a partir del Evangelio; la opción por los objetivos y los medios más aptos y su uso más racional para la acción evangelizadora”.

OCTAVA AFIRMACIÓN:

“La pastoral, en definitiva, es un profundo acto de fe en que “éste” y todo momento histórico es “momento de salvación” y se traduce en una acción que hace posible su revelación, su actualización y su celebración festiva. Este es el servicio de la pastoral”.

El cristiano nunca puede decir “no se puede”. Dios nos deja siempre un espacio para algo mejor y que si a veces no lo vemos inmediatamente, esto no quiere decir que tal espacio no existe. Para el hombre de fe siempre hay lugar para la esperanza concreta de un futuro mejor.

Evangelizar es servir a la revelación de lo que Dios opera en la intimidad y profundidad de la conciencia personal y colectiva y a la que se sirve dándole palabras y gestos apropiados para que el hombre reciba concientemente a Dios, entre en comunión con Él y así se salve.
La revelación se actualiza plenamente en los sacramentos –palabra y gestos- de salvación y en los que se celebra el encuentro filial con el Padre, en Cristo por el Espíritu.

Cristo por su Espíritu no cesa de santificar y salvar la historia en todo momento o situación, en todo lugar y cultura.

La pastoral, entonces, es el “sí” de la Iglesia, de palabra y de obra, aquí y ahora, a la voluntad salvífica de Dios.

La Iglesia y todos nosotros en ella, en la acogida y actuación del don de Dios y por el Cristo sigue creciendo en la historia, continuando la maternidad de María en su servicio pastoral.

3 Responses to ¿Qué es la Pastoral?

  1. P. Santos Moncion says:

    Gracias el mensaje me ha servido de mucho. Lo he utilizado en tesis de Maestria en administración estratégica.

  2. enriqueta says:

    Gracias,
    Me ha sido de mucha ayuda este material, formo parte del equipo de animación pastoral de mi parroquia (Diócesis de Tlalnepantla) pero no me quedaba claro que es la Pastoral.

    Que Jesús Nuestro Señor los colme de bendiciones por el trabajo pastoral que realizan.

  3. Ma. Rosa Lara says:

    Gracias,

    Gracias por el material, realmente me ha ayudado muchisimo para comprender que es la pastoral, me invitaron a participar en el equipo de pastoral del colegio y no lograba entender el ser y que hacer del equipo, y definitivamente que con este texto se clarifican mis dudas.

    Gracias y bendiciones en su trabajo apostólico